QUERIDOS LECTORES
¡BIENVENIDO A LAS PÁGINAS DE INTERNET
DE LA GUÍA DEL SIBARITA "bernat & pons"
DE LA REPUBLICA DOMINICANA

A principio de la civilización la comida era un suceso de culto y de la mente. La comida era también una fiesta para los dioses, el cocinero era el predicador, y las buenas recetas eran su evangelio. Comer significa alimentar, quien puede ignorar esto? Pero solo el hombre podía convertir el simple significado de la palabra alimentar en "comer bien", así como el hombre ha elevado el sexo al Eros.

    
 
En la cocina dominicana cocinaron cocineros de diferentes culturas como los Taínos, los Africanos, Españoles, Franceses, Haitianos, Ex-Esclavos de las Islas Vírgenes, los Estadounidenses, sin olvidar los Chinos y los Italianos recientemente. Ellos dejaron una rica y multifacética cultura culinaria, pero los limites económicos no permitieron desarrollar lo que se define como una "Gran Cocina". Pero no es solo este limite, es la falta de imaginación pasando por la creatividad delante de los fogones de los profesionales. ¿Porque nos presentan platos como el sancocho o el mondongo siempre basado en recetas del pasado? ¿Porque los cocineros toman las recetas como salmos de la biblia y no dejan espacio para la improvisación basado en la mencionada creatividad?

Podemos comprobar que hoy en día la comida es para el mismo hombre culto, que gana su vida con un oficio intelectual, nada mas que un abastecimiento de calorías, yo no veo ninguna señal de progreso y tampoco un aumento de la civilización. Perteneciente a esta actitud proporcionamos a los cocineros y gastrónomos un rango muy inferior en la sociedad: Vendedores de alimentos preparados, comerciantes en el ramo de servicio para él estomago y las tripas.

Si la tradición del puritanismo que por su carácter es anti-culinario y un enemigo del placer que se expande en el futuro en nuestro país, poco espacio queda para la creatividad de los cocineros y gastrónomos que empezarán a dar luz a una gran cocina dominicana. Porque su ideología vive de una promesa del futuro, del descontento que se avivan continuamente para ganar partidarios. Igual como se exhibe el presente, ellos demuestran siempre la parte negativa, solo el futuro, el progreso permanente y el cambio de la sociedad, tiene sentido, mientras en su afán desconocen la meta de su adicción. Pero estoy convencido que una vez mas la hipocresía salva la economía en este caso la de la gastronómia.

Nuestra meta es bien definida porque es animar a los cocineros/as y con ellos a sus clientes de ser más exigentes en el futuro, para cuando el sibarita y el comensal apasionado busque y encuentre el momento de satisfacer su deseo, en el arte, en el amor, en el momento de una conversación, en el encuentro de una cena festiva, con una noble bebida, ver que todo esto es parte de la vida ya, sin proyección al futuro. Porque él sabe que no existe una vida feliz, solo momentos felices, para disfrutar plenamente como un sibarita.
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